Ascensores y escaleras mecánicas
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Ascensores
Datos históricos de los Ascensores
Todo comenzó con el montacargas...
El origen del montacargas se remonta a miles de años atrás y los sistemas de polea y cabrestante se han utilizado desde la antigüedad para extraer agua o levantar materiales de construcción. En realidad, rayo miles de años los montacargas tuvieron un papel fundamental en la construcción de las grandes pirámides de Egipto.
Sin embargo, la primera prueba documentada de su uso procede de Grecia, en el año 236 de nuestra era, cuando el matemático, físico e inventor griego Arquímedes inventó un dispositivo montacargas con una cuerda y una polea; en este dispositivo la cuerda se enrollaba alrededor de un cabrestante y el hombre lo usaba para tirar de una palanca que hacía girar al tambor. Se cree que tres de esos dispositivos se usaron por primera vez en la construcción del palacio del emperador romano Nerón. Asimismo, se piensa que en la antigua Roma se usaron montacargas utilizando a los trabajadores como contrapeso para extraer agua de un pozo o empleando la fuerza humana para levantar cargas. También se dice que el emperador Napoleón construyó una silla colocada en el interior de un armazón para que la emperatriz pudiese subir escaleras sin esfuerzo.
A lo largo de la historia de la humanidad se han utilizado ascensores en una u otra forma accionados por energía hidráulica o de vapor. A mediados del siglo XIX se produjo el inicio de la era de la electricidad y los avances en la tecnología de los ascensores se vieron impulsados por la aparición de los primeros edificios de gran altura en Estados Unidos, lo cual exigía el desarrollo de estos aparatos para permitir los desplazamientos en el interior de los mismos. Así fue como Estados Unidos se convirtió en el centro del desarrollo de la tecnología de los ascensores durante décadas.
En 1853 se produjo un gran avance cuando Elisha Graves Otis resolvió el problema del fallo del cable, el principal problema que afectaba a los ascensores de esa época. Otis instaló en el ascensor un dispositivo de seguridad para evitar la rotura del cable al que denominó freno de seguridad (el equivalente del dispositivo de seguridad moderno). Con el freno de seguridad de Otis, en caso de rotura del cable, un resorte obligaría a un trinquete a engranarse en unas barras de hierro dentadas sujetando así la cabina. En 1854, Otis demostró la eficacia del freno de seguridad instalando su ascensor en el Crystal Palace de Nueva York y cortando él mismo la tradicional cinta inaugural. El freno de seguridad funcionó a la perfección, haciendo una espectacular presentación y cimentando una leyenda que sigue viva en la industria y en la imaginación popular hasta la actualidad.
Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, en Inglaterra, en 1853 Frost y Stutt desarrollaron con éxito un ascensor del tipo de contrapeso accionado mediante tracción al que denominaron "Teagle" (aparejo para elevación). El aparejo para elevación de Frost y Stutt y el freno de seguridad de Otis se convirtieron en características de seguridad esenciales de los ascensores, con lo cual sentaron las bases para la aparición del ascensor seguro. Los arquitectos pudieron dejar volar su imaginación y los perfiles de las ciudades nunca volverían a ser los mismos.
El primer ascensor de servicio de pasajeros del mundo se instaló en un hotel de cinco pisos en Broadway en Nueva York en el año 1857. Fabricado por Otis Elevator Company, era accionado a vapor, transportaba una carga máxima de 450 kilogramos (992 libras) y alcanzaba una velocidad máxima de 12 metros por minuto (39,4 pies/min.). Hasta entonces, las habitaciones de las pisos superiores de los hoteles no resultaban atractivas debido a la necesidad de subir numerosas escaleras cargando el equipaje. No obstante, a partir de ese día las habitaciones de las pisos superiores, especialmente las de la última piso, podrían contar con la ventaja de ofrecer fácil acceso a vistas espectaculares.
En 1867 se reconoció la facilidad de manejo del ascensor de accionamiento hidráulico cuando Leon Edoux presentó uno con esas características en la Exposición de París. Con una velocidad máxima de 150 metros por minuto (492 pies/min.), los ascensores de accionamiento hidráulico comenzaron a aparecer en 1878 y su usó se extendió ampliamente en Europa y Estados Unidos.
En la Exposición de Mannheim de 1880, cuando el mundo industrializado adoptaba la energía eléctrica, la empresa alemana Siemens expuso un ascensor accionado mediante electricidad. Se aplicaron tornillos sin fin para reducir la velocidad de rotación de un motor de corriente continua y piñones y bastidores verticales para controlar la velocidad modificando la resistencia secuencial en el armazón.
Se cree que la primera persona que usó un motor de corriente continua para un ascensor fue Wegster en 1884 en Estados Unidos. Pocos años más tarde, en 1889, Norton Otis, hijo del pionero Elisha, desarrolló un ascensor eléctrico, el primer ascensor del mundo accionado mediante corriente continua, y lo instaló en el Edificio Demarest Carriage en la Quinta Avenida de Nueva York. El ascensor transportaba una carga de 675 kilogramos (1.488 libras) para pasajeros y 1.125 kilogramos para carga (2.480 libras), y alcanzaba una velocidad máxima de 30 metros por minuto (98,4 pies/min.) a lo largo de una distancia de desplazamiento vertical de 21 metros (68,9 pies).
Los ascensores hidráulicos accionados con combustible se instalaron en la Torre Eiffel, el símbolo de la Exposición de París de 1889, y constituyeron una espectacular demostración de la factibilidad de este tipo de maquinaria. Poco después, en la década de 1900, se introdujo el motor de inducción para corriente alterna, que contribuyó a acelerar el avance hacia el accionamiento eléctrico. En 1903 aparecieron en Estados Unidos los modelos de ascensor con corriente de tracción. Con este método, la cabina estaba conectada a un contrapeso mediante un cable y una polea empleando corriente de tracción. Puesto que sólo se necesitaba un pequeño motor eléctrico para desplazar la cabina por una distancia vertical mucho mayor, fue posible elevar las cabinas en edificios de gran altura con docenas de pisos.
Poco después, la adopción del método Ward-Leonard se convirtió en un extraordinario avance en la evolución de la tecnología de los ascensores. La empresa Otis Elevator lo presentó en el mercado como un sistema multivoltaje, mientras Westinghouse lo comercializaba como un sistema de voltaje variable. Con ello, un sistema de corriente continua de precisión que usaba un dispositivo de nivelación de cabina automático mejoró la calidad del desplazamiento y la detención en hall en cada piso.
En 1922, Westinghouse instaló un ascensor sin engranajes en el Physical Education Building de Chicago; en ese mismo año instaló también en el Edificio Rockefeller de Nueva York los ascensores más rápidos de la época con dispositivo de detención en hall automática, que alcanzaban una velocidad de 420 metros por minuto (1.378 pies/min.). Pocos años después la empresa Otis Elevator instalaría los 58 ascensores del Edificio Empire State en Manhattan destinado a prestar servicio a los 15.000 usuarios diarios de la colosal estructura.
En la década de 1930, después de 75 años de desarrollo de la tecnología de los ascensores, que se utilizaban en la construcción y la aplicación práctica de rascacielos que llegaban a las 102 pisos, Mitsubishi Electric Corp. se introdujo en el sector de la fabricación de ascensores.
A lo largo de los 75 años siguientes la empresa se asentaría en este sector, introduciría algunos de los mayores avances en la historia de la tecnología de los ascensores y abriría el camino a los ascensores de hoy en día, que pueden alcanzar una velocidad de 1.000 metros por minuto (3.281 pies/min.) y más. En la actualidad, Mitsubishi Electric Corp. ha logrado una sólida posición como líder en la industria y se ha situado en la vanguardia en cuanto a calidad e innovación en la fabricación de ascensores.

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